El programa “costo cero” autogenerado por las empresas peruanas: problema o solución temporal?

Dr.Aldo Polack Cavassa, Abogado PUCP, PG Adm Empresas ESAN, U.Adolfo Ibáñez(Chile)

Antecedentes.-

Mucho se ha hablado y se habla sobre la importancia fundamental de liberar el acceso al mercado a través de la simplificación administrativa y reducción de costos para facilitar la “formalización” de las empresas que funcionan de espaldas a la legalidad.

Hernando de Soto nos abrió los ojos en su gran libro “El otro Sendero” sobre la importancia fundamental de un enorme sector subestimado que vive en la economía informal, en ese “Otro Perú”.

La necesidad de un libre y ágil acceso al mercado no sólo constituye un pilar para la mejora de la competitividad nacional, sino que representa un criterio de evaluación en los rankings internacionales de competitividad, libertad económica etc. y desde luego es una postulación medular para los propulsores del liberalismo económico

En los foros mencionados son comunes las comparaciones al tiempo y cantidad de procedimientos necesarios para abrir una empresa.En países desarrollados como Australia, Canadá y Estados Unidos demora entre 2 y 5 días, en comparación a lo tedioso y largo de los trámites para abrir una empresa en países como el Perú que llega hasta 98 días, lo que desde luego desalienta el nacimiento de nuevos emprendimientos empresariales y la “formalización” de los existentes.

En las próximas líneas, haremos algunas reflexiones y precisiones para lograr dimensionar adecuadamente la importancia y viabilidad de las políticas promotoras de la formalización orientadas a la mejora de la competitividad empresarial.En el camino, romperemos algunos de los que considero modestamente mitos o errores asentados en el entendimiento relativamente difundido en esta materia.

Diferenciación empresarial: La Micro y Pequeña Empresa (Mypes)

Para evaluar el problema de la “informalidad” creemos imprescindible empezar por analizar los distintos niveles empresariales, desde la gran y mediana empresa con enormes recursos financieros, tecnológicos, humanos, de información y capacidades gerenciales; hasta la micro y pequeña empresa, con todas las deficiencias y carencias de los factores anteriormente mencionados.Es desde luego en este último ámbito, en el microempresarial, mejor conocido como “Mype” donde “la informalidad” campea.

El sector de la Micro y Pequeña empresa representa el 94% de empresas en el país, ocupa al 53% de la PEA ocupada, convirtiéndose en la principal fuente de empleo ciudadana al aportar 7.2 Millones de empleos, 60% del empleo total y el 88% del empleo producido por las empresas.

Si bien es cierto es clara su importancia, contempla una cantidad muy amplia de empresas, dentro de las cuales coexisten realidades muy distintas unas de las otras.

Establecer una diferenciación entre estas distintas realidades empresariales, aunque todas lleven la rotula de “Mype”, es fundamental si uno quiere entender adecuadamente el fenómeno “Mype” y sobre todo diseñar las políticas focalizadas adecuadas a cada una de estas realidades dentro de este “gran bolsón” del sector micro empresario. La ley 28015 “Ley de Promoción y Formalización de la Micro y Pequeña Empresa” define a la Mype en base a dos criterios: el número de trabajadores y el nivel de ventas anual, de tal manera que serán consideradas como “Mypes” las empresas que tengan hasta 50 trabajadores y un nivel de ventas de hasta $850,000 dólares anuales aproximadamente. Como se podrá suponer dentro de ese rango en el Perú están contenidas más del 94% de las empresas, sin que la ley distinga los diferentes tipos de Mypes que existen en la realidad ni defina políticas diferenciadas para cada una de estas realidades.

En algunos pocos estudios de actualidad micro empresarial peruana ya se señalan algunas subclasificaciones o tipos de Mypes. En el sector comercial y financiero dirigido a las Mypes como clientes de productos y servicios, los que han aumentado significativamente en el último tiempo, se ha tenido que efectuar, lo que representa el símil comercial para “acotar y diferenciar” o “subclasifcar” que es la “Segmentación de mercado”, lo que implica identificar los distintos tipos de consumidores de acuerdo a un perfil o criterios predeterminados, para finalmente elegir un grupo determinado que se convertirá en el público objetivo del negocio.En el diseño de políticas publicas de promoción de la Mypes, una diferenciación es obligatoria para poder identificar las distintas realidades y plantear políticas de promoción enfocadas y eficaces.

En algunos estudios se proponen distintas subclasificaciones de tres, cuatro o hasta cinco tipos. En el presente caso, al menos propondremos que existen tres tipos de micro y pequeñas empresas, según lo planteado pioneramente por el Plan nacional de Promoción y Formalización de la pequeña y Micro Empresa: la pequeña empresa, la micro empresa de acumulación y la micro empresa de subsistencia.

A) La pequeña empresa tiene más de 10 trabajadores e ingresos de ventas anuales de al menos $150,000 dólares anuales hasta $ 850,000 dólares anuales, entre estos podemos contar por ejemplo una pequeña clínica en Lince o un estudio de abogados en San Isidro o Miraflores, con las capacidades financieras y gerenciales que un negocio de dichas dimensiones supone.

B) Las “micro empresas de acumulación”, son negocios de menos de 10 trabajadores que obtienen ingresos por ventas que le permiten una rentabilidad suficiente para reinvertir en el negocio y generar crecimiento, entre ellos podemos contar por ejemplo, las tiendas en galerías comerciales en Gamarra, Polvos rosados, los muebleros de Villa El Salvador etc..Se puede decir que este es el tipo de “Mype” más famoso, normalmente cuando se habla de “Mype” hay la idea generalizada en la opinión pública que nos referimos exclusivamente a este tipo de empresas.

C)Las “micro empresas de subsistencia” por el contrario, son aquellos negocios normalmente unipersonales o familiares que han sido creados para poder “sobrevivir” o como su nombre lo dice “subsistir”, entre estos se encuentran por ejemplo: el canillita, el emolientero, el lustrabotas, el micro agricultor parcelero de la sierra, el micro pescador artesanal en la costa, la señora que vende golosinas en la puerta de los establecimientos concurridos en Lima, los jóvenes que venden libros y golosinas en los semáforos, y así miles de miles de ciudadanos que con sus micro emprendimientos sobreviven el día a día. Este grupo como se podrá suponer es el más amplio y representan aproximadamente un millón ochocientos mil unidades de negocio personales y/o familiares.Son frecuentemente vistos como “los pobres” y si bien vienen siendo reconocidos tímidamente como “emprendedores micro empresarios”, son los grandes olvidados en las políticas públicas de promoción empresarial.

Las micro empresas de subsistencia en el Perú representan dos terceras partes de las empresas en el Perú y la informalidad que en el país llega al 75% de las empresas, tiene en este sector 90% de representación, por lo que hablar de informalidad fundamentalmente es hablar de este sector de empresas.


Como se ve, si bien todas son Mypes, existen enormes diferencias entre cada tipo de empresa, no solo las más explícitas que son las de la cantidad de trabajadores e ingreso por ventas, sino en cuanto a sus capacidades empresariales, recursos financieros, potencial de crecimiento, potencial como generador de más y mejores puestos de trabajo etc.

Esta diferenciación fundamental y básica tenida en cuenta en los negocios en la “segmentación” ha sido normalmente pasada por alto a la hora de tratar el tema de la micro empresa (Mype), que incluso ha sido usualmente confundida con la pequeña y mediana empresa (Pyme). La gente y opinión publica tienen clara la figura general, les basta con identificar que es un sector emergente e importante normalmente asociado a aquellos casos de éxito como los comerciantes de Gamarra, Villa El Salvador, etc Sin embargo, como hemos descrito el fenómeno es bastante más complejo, y requiere de un análisis más fino si pretendemos promover la competitividad empresarial de manera más efectiva y focalizada.

El reciente “Plan Nacional de Promoción y Formalización de la Pequeña y Micro empresa” aprobado por el Ministerio de Trabajo, felizmente recoge esta diferenciación, lo que preocupa es que este se relativice entre todos los planes de promoción empresarial creados en el gobierno que pasó, al que podemos llamar sin temor a equivocarnos como “el gobierno de los planes”. Durante el gobierno pasado se aprobó el plan nacional de competitividad, los planes regionales de competitividad, el plan nacional de exportación, el Plan Nacional de Turismo, el plan de desarrollo productivo, la carta productiva, y también el Plan Nacional de Promoción y Formalización de la pequeña y micro empresa.

Esperemos que estos lejos de quedar en el olvido, sean articulados de alguna manera y ahora sí por fin implementados debidamente.


Informalidad: Efecto y no causa.

En diversos estudios y declaraciones se lee la afirmación que la informalidad provoca pobreza o que “Los departamentos con menor indice de pobreza tienen un mayor porcentaje de trabajadores ocupados en Mypes formales” y que por el contrario los departamentos con mayor pobreza están plagados de informalidad. A mi juicio, estas aseveraciones crean la falsa impresión de que la “informalidad” es la causa determinante de la pobreza y genera una alta expectativa en la “formalización” como elemento de lucha contra el desamparo y desprotección de los más pobres y necesitados.

Es por ello que consideramos que un segundo error o al menos falta de precisión extendida es considerar a la “informalidad” como una causa del problema de la micro y pequeña empresa y no como un efecto.

Mitigar los efectos es sin duda importante, pero atacar las causas es crucial y las mismas están ligadas más que a un tema de formalización a los escasos niveles financieros y de capacidades que caracteriza este sector, sin los recursos financeros ni conocimientos ni incentivos suficientes para superar las barreras burocráticas de acceso formal al mercado.

La realidad pre-existe a la condición legal de cada empresa, caracterizada normalmente en nuestro país por negocios unipersonales o familiares sin las capacidades financieras o gerenciales, así como un bajo nivel de información sobre los procedimientos de la formalización.

Esta situación precaria en cuanto a capacidades e información aunada a las altas barreras burocráticas de acceso al mercado generan que exista un ingreso directo al mercado sin la formalización respectiva y no al revés.

Ahora, se puede sostener también que la “informalidad” contribuye a que la empresa permanezca en la pobreza una vez existente en el mercado, lo cual es parcialmente cierto en cierto nivel algo más elevado de empresas y en todo caso está relativizado por otras causas que son determinantes como son las escasas capacidades gerenciales y financieras de la empresa.

La informalidad, es pues un efecto y no una causa porque la realidad pre-existe a los condicionamientos legales o a la carencia de su cumplimiento, y la problemática de la micro empresa apunta a causas determinantes ligadas a las capacidades de gestión y financieras que no solo provocan informalidad sino sustancialmente magros logros económicos, que en la mayoría de los casos son apenas suficientes para la supervivencia personal o familiar, lo que en ultima instancia se convierte en el efecto más preocupante y de fondo.

Los costos de acceso al mercado: La formalización

Cuando se habla de formalización, nos pasa algo similar que cuando hablamos de las “Pymes” o mejor dicho “Mypes”, tenemos una idea general de lo que significa pero no existe claridad sobre los componentes de la misma.

Entendemos la “formalización” como aquellos procedimientos y obligaciones legales que toda empresa debe cumplir para existir formalmente en el mercado.

En la práctica, muchas empresas han decidido ingresar al mercado de manera fáctica porque el Estado les ha puesto “la vara alta” es decir ha impuesto un nivel alto de requisitos y procedimientos de difícil superación por su complejidad u onerosidad, al mismo tiempo la mayor cantidad de empresas en el Perú poseen un bajo nivel de capacidades financieras y de gestión, que dificulta asumir los costos y manejar los procedimientos, provocando una brecha amplia y complicada de ser superada.

Entre las obligaciones de formalización más citadas e importantes se encuentra sin duda “la licencia de funcionamiento” que se otorga a nivel municipal, esta se encuentra ligada a un local puntual y definido dentro del distrito, el que es evaluado de acuerdo al orden urbanístico del distrito, seguridad y legalidad en la posesión del mismo por el conductor del negocio.La complejidad y costos de este procedimiento son los citados y evaluados a la hora de definir el grado de acceso al mercado, estos varían de acuerdo a cada municipio.

En un informe efectuado por la ONG “Ciudadanos al día” se determinó que existen Municipios en el interior del país que llegan a cobrar hasta $ 1,000 dólares por una licencia de funcionamiento y demandar hasta 10 requisitos para conceder la licencia.

Esta obligación será requerida únicamente en la medida que involucre la apertura de un local.

Una segunda obligación importante para la “formalización” lo representa la inscripción tributaria y declaración de impuestos. Esta obligación es requerida en todos los casos, pues está vinculada a la renta que se perciba ya sea como persona natural o jurídica.

Un tercer aspecto, está ligado al tiempo y esfuerzo que representa inscribir una sociedad anónima en los Registros Públicos.Sin embargo, no constituye una obligación en todos los casos en la medida que se decida emprender el negocio como persona natural.

Un cuarto aspecto, está orientado al cumplimiento de la legislación laboral, apertura de libros de planilla de trabajadores y reporte ante la autoridad competente.Es requerida sólo en la medida que haya una planilla de trabajadores y no un negocio unipersonal.

La autoridad estatal peruana representada en la comisión de acceso al mercado del Indecopi persigue sustancialmente aquellas barreras o costos objetivos los que se presentan frecuentemente en los municipios para el otorgamiento de las licencias de funcionamiento, entre los que se pueden señalar la revisión de:

- El costo del tributo por concepto “licencia de funcionamiento” debe guardar estrecha correspondencia con el costo de los procedimientos.
- La legalidad del nacimiento de los procedimentos legales para el otorgamento de la licencia de funcionamiento.En tal sentido, los procedimientos deben ser aprobados por ordenanza Municipal, constar en su Texto Unico de Procedimientos Administrativos (TUPA) y luego ser ratificados por la Municipalidad Provincial. El municipio sólo está autorizado a exigir los requisitos acreditados en las normas aprobadas.

Del mismo modo, se presentan otros componentes a supervisar como:

- La complejidad del sistema de procedimientos
- El tiempo requerido
- La falta de información o de difusión de la información de los procedimientos.

Sin embargo, existen otras motivaciones indirectas de orden económico pero no por ello menos contundentes que coadyuvan a la “informalidad” como son:

- El escaso o nulo valor para el negocio que la formalización representa para un grupo sustancial de empresas.
- Los escasos desincentivos o castigos efectivos que existen para la informalidad.

Por otro lado, existen claros beneficios de acceder a la formalidad, como son:

A) La posibilidad de acceder a nuevos mercados:

- Estar en condiciones de tener como clientes y facturar a empresas de mayor tamaño.
- Estar en condiciones de participar en los procesos de compras del Estado.
- Tener la posibilidad de acceder al mercado externo a través de la exportación.

B) La posibilidad de acceder al crédito

C) La titularidad segura exclusiva y excluyente de la empresa y sus activos.


La formalización de la Gran y Mediana Empresa

En base a lo señalado, podemos apreciar que en el caso de la gran y mediana empresa el grado de informalidad es nulo precisamente no solo porque se encuentran en mejor capacidad financiera y gerencial que las mypes, lo que les permite acceder fácilmente a la información, costear los procedimientos etc. sino porque en su análisis racional económico es claramente más beneficioso para este grupo de empresas gozar de los beneficios potenciales de la formalidad y evitar correr el riesgo de los castigos de la informalidad (cierre del local, multas tributarias etc.), en todo caso es evidente que tienen mucho más que perder que una Mype.

La formalización de la Micro y Pequeña Empresa

En el caso de las Micro y pequeñas empresas desde luego la realidad es otra, los costos son altos y los incentivos de entrar al mercado son bajos.

Los costos de entrar al mercado son inversamente proporcionales al tamaño de la micro empresa, de tal manera que cuanta más chica sea la Mype más oneroso le significará de acuerdo a su nivel de recursos financieros y capacidades formalizarse.Teniendo en cuenta que los costos son iguales para todas las empresas, las más pequeñas tendrán que esforzarse más que las más grandes para cubrir los costos.

Los beneficios de entrar al mercado de manera formal, por el contrario serán directamente proporcionales al tamaño de la micro y pequeña empresa, de tal manera que cuanto más pequeña o chica sea la micro empresa menos son los beneficios percibidos de ingresar al mercado de manera formal.Una muestra de ello, es que en el nivel más bajo de las Mypes, que es el nivel de “micro empresa de subsistencia” descrito en el acápite inicial, la posibilidad de gozar de los beneficios de la formalización son escasos o nulos.

La formalización de las Micro empresas de subisistencia

En efecto, los “micro empresarios de subsistencia” como el emolientero, el lustrabotas o la señora que vende golosinas no están en condiciones ni de exportar ni de venderle al estado ni de facturar a una gran empresa ni siquiera de acceder al crédito en el sistema de microfinanzas.Incluso, en mucho de los casos ni siquiera pueden sacar una licencia de funcionamiento porque no cuentan con local fijo, son itinerantes, “ambulantes”.

Por otro lado, las posibilidades recaudatorias fiscales en este nivel micro empresario por parte del Estado son nulas, y los costos de fiscalización serían inmensamente superiores a lo que podría ser recaudado.

En tal sentido, las motivaciones e incentivos para la formalización a este nivel más allá de tener un orden y control urbanístico son sumamente bajos, y los efectos beneficiosos de la misma en el caso que se diese serían igualmente escasos o nulos.

Para ejemplificar lo dicho, pensemos en lo que haríamos si una de esas señoras que dignamente se ganan el pan vendiendo golosinas en su canasta de mimbre, se nos acerca y nos pregunta qué hacer para mejorar, para vender mas, para generar más riqueza, en suma para ser más competitiva.¿Realmente sería lo primero que le recomendaríamos sacar su licencia de funcionamiento, RUC y se constituya como EIRL?, sinceramente dudo que esa sea la recomendación más importante para ella ni que dichos consejos le cambien la vida, lo mismo opinaría si quien nos pidiera el consejo se tratase del canillita, el pequeño pescador artesanal, el parcelero agrícola, el lustrabotas o el emolientero, y así miles de micro empresas de subsistencia que evidentemente no perciben a ese nivel y dadas sus particulares condiciones un valor en la formalización. Esta decisión que tiene sus desincentivos en la burocracia excesiva tiene un componente adicional de corte racional y lógico, que supone que a las empresas de este nivel, dados sus escasos recursos y capacidades, la formalización no les otorga ninguna potencialidad beneficiosa inmediata.

Está claro que este subsector empresarial se ha generado a sí mismo su propio “programa de incentivos” funcionando en el mercado sin pagar licencia de funcionamiento, ni beneficios sociales, ni impuestos ni costos registrales ni notariales de constitución societaria, es decir “funcionamiento a costo cero”.

Desde luego, que bajo esa perspectiva y a este nivel podemos concluir sin temor a equivocarnos que cualquier propuesta legislativa que pretenda flexibilizar incluso aún mas los derechos laborales o cualquier otro tipo de facilidad tributaria y demás serán inútiles en mucho de los casos.Nuevamente, el análisis económico a este nivel lleva a pensar que este tipo de empresas se inclinará por “la actividad a costo cero” que implica operar de manera informal, y será bastante difícil competir con este esquema auto impuesto a ellos mismos y a la sociedad en general.

Además de no existir incentivos para la formalización a este nivel, es dudosa su convenciencia.Habrá que evaluar caso por caso, pero dada la condición deprimida del sector en muchos de los casos no será conveniente una formalización tal como están de forma originaria en un primer momento por cuanto la formalización establece una estructura de negocios y sella una situación jurídica, que a este nivel tan rudimentario no debería cerrarse de manera aislada sino ojalá de manera conjunta entre un grupo de micro empresarios a través de la asociatividad. Los micro empresarios de subsistencia de forma atomizada y aislada se encuentran en una situación de emergencia, de indefensión y precaria, por lo que sellar su condición jurídica a ese nivel no aporta mayor valor.

Probablemente, esta sea la única manera en que este tipo de empresas puedan finalmente existir en la realidad, y de tener que verse obligadas a asumir los costos de la formalidad y mantenerlos no podrían permanecer en el mercado.Seguramente, de darse la formalidad y desde luego es el escenario ideal querido por todos, los efectos redistributivos serán positivos para los trabajadores, la sunat, los municipios, los registros públicos, los notarios etc, pero lamentablemente en este nivel donde la riqueza a distribuir es sumamente limitada sólo es suficiente para subsistir.

Por lo anteriormente señalado, consideramos que el daño de la “informalidad” tal como se ha definido técnicamente es “relativo” a este nivel, por cuanto el efecto de la formalización sobre la “micro empresa de subsistencia” supondría más un costo que un beneficio, salvo que se puedan captar beneficios asistencialistas o de cooperación internacional condicionados a estos procedimientos, es decir un beneficio mayor.Económicamente, más daño le provoca a este tipo de empresas “la informalidad” entendida de forma coloquial, es decir el servicio improvisado, desordenado, en suma de baja calidad que puedan ofrecer.Esto porque su nivel de actuación empresarial tendrá un efecto directo en el éxito o fracaso del negocio y es evaluado y percibido inmediatamente por el cliente quien lo premiará o castigara con su decisión de compra.

 

La formalización debemos aclarar es un mecanismo de desarrollo deseable para las empresas pero en el “timing” y estadío debido, es decir en el momento que pueda otorgar todas esas potencialidades y beneficios que la formalización debe conceder.Ojalá que con la sola formalización los problemas de la Mype se solucionaran, consideramos que es facilista pensar eso, al menos en este nivel, por lo que el esfuerzo del Estado es poner a este grupo de empresas en ese nivel algo superior para empezar el camino de ascenso empresarial, a través de la formalidad y sus potencialidades.

Las empresas de subsistencia siempre preferirán mantenerse en su circuito de actividades a costo cero, hasta que no replateen otra modalidad de negocio de tipo asociativo o que estén en condiciones de someterse a los costos de la formalidad.Probablemente lo hagan cuando perciban los beneficios de la formalidad y estén en condiciones de gestión y financieras empresariales de aprovechar las potencialidades de la formalización, por lo cual valdrá el sacrificio de renunciar a estos privilegios autoimpuestos.


La formalización de las Micro empresas de acumulación y pequeñas empresas

Otra y diferente, es la situación de la “micro empresa de acumulación” o “la pequeña empresa” que como vimos constituyen el 10% de la empresas informales, pero poseen capacidades y recursos que las sitúan en una condición expectante.En estos casos, vale lo dicho en el sentido que cuanto mayores capacidades y recursos tenga la Mype mayores serán las potencialidades de beneficios e incentivos para proceder a la formalización, salvo que se produzca cualquiera de las siguientes perversiones aisladas o conjuntamente:

- Que el Estado genere barreras muy altas, las que desde luego se deben combatir.
- Que no se hayan percibido adecuadamente los beneficios de la formalización.
- Que el acceso a esos nuevos mercados tengan sus propias trabas, como son los procedimientos burocráticos para venderle al estado o para exportar.

A este nivel, y por contraposición a lo señalado la tarea será:

- Promover la implementación de simplificación de procesos a nivel municipal en todo el país.
- Promover y difundir los beneficios de la formalización en todo nivel.
- Simplificar el acceso a nuevos mercados como los procesos de compras al Estado y de exportación.
- Por añadidura, se puede complementar con mecanismos de coerción como multas, cierre de local, y de incentivos positivos como acceso a talleres, capacitación, financiamiento etc.

Paradójicamente, las altas trabas burocráticas provenientes del Estado no detienen a las empresas mas reducidas incapaces de generar rentabilidades interesantes, estas ingresan al mercado fácticamente sin mucho que perder y poco que ganar, sino detienen justamente a las que se encuentran en mejores condiciones para generar puestos de trabajo y riqueza, las que tienen un mayor capital por invertir, que prefieren no arriesgarlo al actuar a espaldas de la ley.

El efecto de la burocracia y barreras de entrada tendrá su impacto mas dañino y perverso en este sector de empresas, provocando un daño y limitación a aquellas empresas con potencial competitivo, por lo que cualquier política de simplificación administrativa y de promoción a la formalización debe estar orientada principalmente a este sector.

En suma, como hemos podido apreciar los costos, beneficios y potencialidades que otorga la formalización son sustancialmente distintos dependiendo de que tipo de empresa se trate, y no sólo desde la medición entre la gran, mediana y pequeña empresa, sino especialmente entre los distintos componentes de la Micro y pequeña empresa en sus diferentes niveles.

Alcances de la formalización para la creación de riqueza y competitividad

Debemos aclarar que el objetivo final de cada microempresario y debe serlo también del Estado, no es la “formalización” en sí misma, sino con miras a la generación de riqueza.Es cierto que la “formalización” tiene incidencia en este objetivo, pero debemos precisar que el impacto difiere en cada tipo de empresa y que la generación de la riqueza se debe a otras potencialidades que vienen en consecuencia a través de las ventajas reseñadas, y con las limitaciones y dimensiones precisadas líneas arriba.

De tal forma, que el libre acceso al mercado y la formalizacón se convierten en “condición necesaria”, pero no “suficiente” para generar riqueza y competitividad, la formalización económicamente hablando es claramente un medio para obtener las potencialidades y beneficios reseñados.Pero, debemos puntualizar que aunque una empresa goce de una plataforma legalmente impecable, con la licencia de funcionamiento, RUC, constitución de SAC y planilla laboral en regla esto no le asegura en absoluto el éxito comercial, ni que sea capaz de generar valor al cliente ni al accionista con su producto o servicio, lo que en última instancia constituye la motivación y razón de ser de cada empresa.

Como manifestación de lo anterior, me viene a la mente mis años en la facultad de derecho y probablemente les pasa a muchos abogados cuando se les plantea abrir un negocio, lo primero que se les viene a la cabeza son los procedimientos legales de formalización, la constitución societaria, el accionariado, la gerencia, los aportes de capital etc. Con mis estudios en administración de empresas he podido apreciar que para un empresario y administrador las obligaciones legales no son de las primeras cosas a evaluar, algunos dirían que son de las últimas cosas, lo primero que se analiza desde luego son las condiciones comerciales del negocio: si existe una necesidad importante que satisfacer, el tamaño potencial del mercado, la disposición a pagar etc etc.

Ahora, considero que ambas cosas son importantes y desde luego deben ser tomadas en cuenta, especialmente en algunos tipos de negocios donde los aspectos legales son el corazón, pero en general diría que no existe plataforma legal ni obligaciones legales ni formalización que valga, si no existe una “empresa” en el sentido comercial y no legal de la palabra, es decir que sea capaz de generar valor al cliente y al accionista. Es decir, si una empresa no está concebida y es capaz de obtener las rentabilidades que cubran las expectativas de los empresarios y no es capaz de crear valor, es sólo un cascarón sin ningún tipo de aporte, los empresarios están destruyendo valor con esa actividad en lugar de crear valor, más les convendría dedicarse a otra actividad.

En tal sentido, es claro que los aspectos medulares de generación de valor y riqueza están centrados en el despliegue de habilidades y capacidades empresariales y una adecuada conducción del negocio empresarial, la formalización tendrá la contribución de generar una tranquilidad para poder trabajar sin riesgo a sanciones y abre una serie de potencialidades de nuevos mercados y financiamento interesantes.Estos beneficios no son pocos, pero deben ser en esa medida dimensionados y entendidos para poder apreciar de forma clara el fenómeno y motivaciones de la informalidad y saber como luchar contra ella.

Esto no supone que el Estado abdique de su función formalizadora, recaudadora y de orden urbanístico, pero si que replantee la estrategia, sintonizando con la realidad económica, que supone primero asumir que la generación de riqueza no proviene del Estado, sino del sector empresarial, y segundo, que el Estado debe entender que los micro empresarios tienen claro que su objetivo principal es generar riqueza, o al menos subsistir y no formalizarse.

En tal sentido, el desafío por parte del Estado es generar los incentivos necesarios para la formalización que pasan por el combate de las barreras de acceso al mercado, pero también por fortalecer aquellos otros incentivos y desincentivos reseñados líneas arriba, haciendo más clara la percepción de los beneficios económicos y potencialidades de generación de riqueza que la formalización supone.

¿Las Micro empresas informales se mueven en un contexto liberal?

Hay quienes afirman que finalmente la realidad siempre supera la legalidad, y que la informalidad es el triunfo fáctico del liberalismo que se sobrepone siempre a los controles y burocracia demasiado onerosos. En cierta medida no les falta razón, pero debemos anotar también que las reglas del libre mercado y libre empresa se mueven en un contexto de igualdad de condiciones en el mercado, y si bien es cierto no todas las empresas nacen con las mismas capacidades y recursos, también es cierto que todas deberían estar obligadas a asumir los costos naturales de funcionamiento en igualdad de condiciones, sin que algunas pasen la factura a la sociedad en su conjunto.Desde luego, este argumento en pro de la formalización igualitaria tiene un sustento de justicia y en el concepto de libre e igualdad de las reglas de juego de la competencia, las que claramente apuntan a medidas coercitivas no solo contra aquellas entidades que mantienen burocracia onerosa de acceso al mercado, sino en este caso especialmente contra aquellos informales infractores de las reglas de juego igualitarias, que además involucran en muchos casos infracciones municipales, tributarias y laborales.

La Formalización y los desafíos de las políticas públicas promotoras de la competitividad

A la luz de lo señalado consideramos que los desafíos de las políticas públicas promotoras de la competitividad empresarial están en diseñar una estrategia articulada que contemple la formalización, pero especialmente el fortalecimiento de las capacidades financieras y gerenciales de las empresas adaptando la estrategia a la realidad social y empresarial de cada tipo de empresa, que como vimos difieren enormemente entre sí.

Las políticas públicas de promoción empresarial por sistematizar, articular y descentralizar están contenidas en todos aquellos “planes” creados en el gobierno que pasó y se centran recurrentemente en temas como: la asociatividad en todas sus formas, la innovación tecnológica y empresarial, financiamiento, capacitación y asistencia técnica y acceso a nuevos mercados tanto internos como externos.

Las políticas de promoción de la formalización como medio para aprovechar al máximo las potencialidades y ventajas que acarrea debe orientare a fortalecer los incentivos y desincentivos que como hemos visto se encuentran presentes de manera distinta en cada tipo de empresa.

Entre los incentivos directos orientados a la “fornalización” se encuentran, simplificar administrativamente los costos y procedimientos de los permisos o licencias para operar, valiéndose para ello de los programas de capacitación y asesoría a los Municipios necesarios para que dichos procesos simplificados se implementen a nivel nacional, a través por ejemplo de la ventanilla única donde se concentren todos los aspectos de la formalización en un solo lugar, reduciéndose significativamente los tiempos, costos, desplazamiento físico, etc.

Otro importante desafío, radica en promover especialmente el nacimiento y acceso al mercado de nuevos emprendimientos que generen valor agregado y de las nuevas unidades de negocio que puedan lanzar las empresas pequeñas, medianas y grandes.Este tipo de emprendimientos y empresas son las que realmente generan valor, competitividad, riqueza y por supuesto puestos de trabajo dignos y estables, por ello constituye un despropósito que las barreras burocráticas de acceso al mercado terminen finalmente demorando u obstaculizando en particular el funcionamiento de este tipo de empresas.

En contraposición tenemos a las “empresas de subsistencia”, muy extendidas en nuestro país, y que como vimos no tienen mayor interés en “formalizarse”. Este tipo de empresas lamentablemente no generan valor agregado, son normalmente comercios con una muy limitada capacidad técnica y financiera . Una muestra clara de ello es que el Perú ocupa el primer luego como país emprendedor en el Ranking del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), esto puede confundir a muchos, ¿cómo es que el Perú siendo un país tan pobre puede figurar en en el primer lugar de un ranking de emprendimiento?, la explicación justamente radica en que la gente no está realmente “sin hacer nada”, no está desempleada totalmente, “algo hace la gente”, y eso se llama “sobrevivir” a través de estos micro emprendimientos empresariales de “autosubsistencia”, que no generan mayor riqueza que la de obtener una renta de sobrevivencia, pero en una numerosa cantidad de emprendedores subempleados e informales que gracias a su capacidad emprendedora, producto de la necesidad, han visto no como un problema sino como una solución salir al mercado directamente para poder subsistir, probablemente de otra manera no habría sido posible económicamente.

En el presente ranking, esta capacidad emprendedora tan difundida aunque sea informal y de escazos recursos nos han otorgado una presencia importante como país en el ranking internacional de emprendimiento empresarial, por lo que la sensación que nos deja es que lo fundamental no es tener solo más empresas sino mejores empresas.

Este sector de “micro empresas de subsistencia”, como hemos visto representa 90% de la informalidad en el Perú. Dicho grupo de empresas no tienen en lo inmediato ningún incentivo para la formalización salvo los beneficios especiales que se puedan crear, con la dificultad de ya contar este subsector con un por así decirlo “Programa costo cero”.

Definitivamente, el logro y posibilidad de haber identificado claramente la presencia de este subsector, radica en las políticas focalizadas que se deben diseñar para promover su desarrollo que desde luego deben contener los componentes de promoción empresarial referidos, pero con programas aplicados a este subsector, entre ellos podemos referir los siguientes:

1. Asistencia técnica orientada a la Asociatividad
2. Talleres y capacitación
3. Asistencia técnica orientada a la formalización
4. Promoción y difusión de las ventajas de la formalización
5. Financiamiento (Banca Comunal, grupos solidarios, fondos concursables etc)
6. Medidas disuasivas que pongan un precio a la informalidad.

Me gustaría referirme especialmente a la necesidad de promover las medidas para revertir el efecto nefasto de la Reforma Agraria impuesta por Velasco, que ha llevado a la atomización y empobrecimiento de las tierras agrícolas. Revertir este proceso implica buscar de manera asistida que los pequeños parceleros superen la desconfianza y se formalicen pero de forma asociativa, repotenciando de esta manera su capacidad de producción y financiera, haciendo la labor del Estado o promotores empresariales privados más sencilla hacia la viabilización de un proyecto de negocio local o incluso de exportación.

Estos micro empresarios de forma individual solo consiguen mantenerse en la pobreza, quedar indefensos ante los intermediarios que compran su producción por un exiguo valor, hacen dificil cualquier acción del Estado, mantienen una escaza producción y capacidad financiera, etc, por lo que su actuación organizada y asociativa puede otorgarles nuevas y mayores potencialidades.

En este sentido, un contenido importante del Programa Sierra Exportadora dirigido a las Mypes, por cuanto las empresas de la Sierra son 99% Mypes, es el acceso a un Sistema de información de oportunidades de negocios locales y de demanda munidal a través de la información enviada por los consulados y agregados comerciales a nivel mundial, la estructura del negocio una vez detectada la oportunidad se puede dar a través de promotores empresariales de origen privado, que no son otra cosa que otras Mypes con mayor conocimiento técnico, encargados de estructurar el negocio de exportación con la participación de los pequeños productores, además de la participación de las Mypes en cadenas productivas, Financiamiento, capacitación, innovación tecnológica y empresarial etc.

Un componente complementario ineludible a este nivel es la inversión social, ya que el reverso de la moneda de este subsector empresarial es claramente el de la pobreza y pobreza extrema.Por lo tanto, un seguro médico, talleres rurales, créditos comunales, inversión en infraestructura, agua, luz, título de propiedad etc son acciones necesarias.

En base a los incentivos analizados, y si concedemos darle un valor a la formalización a este nivel, lo cual es dudoso así como están y dado el nivel precario, una medida económica complementaria directa es la de ponerle un “costo a la informalidad”, mediante la represión y el castigo, y/o darle un verdadero valor a “la formalidad” como condicionarla a beneficios para el acceso a programas sociales como pueden ser seguro médico empresarial, talleres y capacitación etc.Una salida interesante podría ser crear un Programa tipo COFOPRI, en el sentido que se cree un sistema de asistencia técnica para la formalización en este caso no de propiedad inmueble sino del negocio propio. Probablemente, esta labor necesitará una labor informativa, mediática y de persuasión de las bondades de la formalización mucho más ardua que en el caso de los títulos de vivienda.

Como podemos apreciar, en el diagnóstico de gravedad del sector de la Micro empresa de subsistencia que aqueja a la gran mayoría de peruanos, la informalidad es un síntoma y no una causa, y si bien atacar los síntomas es importante, enfrentar las causas es crucial. Lo grave es que ni siquiera se había tenido claro al enfermo, ahora ya especificado podemos incidir en remedios eficaces y enfocados.

La informalidad representa por tanto no un problema social sino un efecto social, el problema social de la pobreza tiene otras causas que hemos explicado y también propuesto soluciones. El verdadero mecanismo de inclusión social en este aspecto empresarial consideramos no se da por un papel formal forzado de licencia de funcionamiento, sino en poner a este grupo de empresas en la capacidad financiera y de gestión mínimas con los servicios básicos en infraestructura agua, luz, título de propiedad etc para aprovechar los beneficios de la formalidad.La informalidad hasta entonces se constituye más en un problema empresarial económico que social por cuanto afecta sustancialmente a las empresas que están en mejores condiciones de producir riqueza.

En efecto, las trabas burocráticas son un problema empresarial que afecta la competitividad de las empresas con mayor potencial, que incide sobre la creación de riqueza, pero no es una herramienta social de lucha contra la pobreza, ni de incidencia de un amplio espectro empresarial. Es decir es un problema de orden cualitativo pero no cuantitativo, al afectar medularmente a un sector reducido de empresas pero con un enorme potencial competitivo.Esto porque a las empresas de subsistencia les convendrá más gozar de su “Programa a costo cero” hasta que no sean capaces de ver otras formas de negocio o estén en capacidad de sustituir sus “Actividades a costo cero” por un circuito de actividades con un costo, pero que en el resultado final les resultará más beneficioso.

Finalmente, debemos decir que consideramos que seguir una aproximación diferenciada según el tipo de empresas e integral de la “Formalización” desde sus aspectos no sólo legales sino económicos, sociales y empresariales, como se ha pretendido hacer en este breve artículo es importante para entender el problema, pero especialmente para saber como atacarlo enfocadamente e identificar
 

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